No disparen al árbitro

Publicado el 1 de enero de 2015

Opinión: hay quien sostiene que los árbitros también tienen la culpa de la violencia en el fútbol por no reflejar en las actas todo lo que se dice o canta en los estadios.

 

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foto JRTAutor: JAVIER RODRÍGUEZ TEN

Doctor en Derecho y especialista en Derecho deportivo, es autor de “Reglamento práctico de Fútbol” (Fundación del Fútbol Profesional, 2000) y ha sido miembro de la ENAF por los Comités aragonés y madrileño.

 

¿El control de la violencia en el fútbol es cosa del árbitro? No disparen al pianista…

Transcurrido ya un tiempo prudencial de los incidentes de los aledaños del Estadio Vicente Calderón, de no haber problemas en el fútbol (el sábado, día anterior) hemos pasado a descubrir la existencia de un grave problema a erradicar (el domingo, tras los hechos). Típicamente español. Como típicamente español es empezar a buscar rápidamente el “culpable” de algo tan poliédrico como la violencia en el deporte (cómo si fuera tan fácil), y a “quién echarle el muerto” (con perdón), esto último entre la policía de Madrid y La Coruña, el CSD, la Liga, la RFEF, los Clubes… y hasta los árbitros.

Sí señor, los árbitros. Porque al parecer, hay quien sostiene (con mayor o menor intensidad) que los árbitros también tienen la culpa de esto. Claro, si en las actas pusieran todo lo que se dice o canta… si hubieran indicado que había pancartas y bufandas inadecuadas… que hacían gestos de uno u otro tipo… es que los árbitros podían haber hecho más por el tema.

Este mensaje tiene un trasfondo: como el acta tiene presunción de veracidad salvo prueba en contrario, la indicación en la misma de estas conductas genera la consiguiente sanción disciplinaria federativa. Y al parecer, es lo que resulta más cómodo para todos, porque para presunción de veracidad la de los policías que asisten a los estadios, y aun sin dicha presunción, la prueba de las cámaras instaladas en los recintos es indiscutible. Vamos, que aunque en un partido hay policía, vigilancia privada, un coordinador de seguridad, un responsable de seguridad, cámaras, porteros, el delegado de la RFEF, etc… el que tiene que “mojarse” es el árbitro. Curioso.

Pues nada, a partir de ahora antes del lanzamiento de un saque de esquina o un saque de meta el árbitro deberá sacar unos prismáticos (se puede poner un portaequipo de combate, como los soldados, para incorporar el spray, los prismáticos, etc.) y revisar que todo esté en orden en el fondo. Y cuando haya una jugada coreada por un sector del público, detenerse para apreciar de manera fiel qué están diciendo. Porque todos los demás integrantes del dispositivo deben estar contratados atendiendo a sus carencias auditivas y visuales, que previsiblemente desgrava a la Seguridad Social.

Ya en serio: vengo diciendo desde que empezó todo esto que el árbitro no está para esto, y lo ratifico. Es inviable. Es injusto. Y es cargarle con una función que no le corresponde, como si no tuviera bastante ya con asumir los improperios y la presión propia de la toma de decisiones. Es más… se exigiría una unificación de criterios respecto de los símbolos bastante curiosa atendiendo al lugar donde se celebre el partido… Que no, que no estamos para eso. Sí para lo que afecte al juego (lanzamiento de objetos, conductas de riesgo para los jugadores, etc.), pero no para lo demás. Para eso hay otra mucha gente.

Por cierto, que ya que se acuerdan de los árbitros, que no sea sólo para echarles encima el peso de la lucha contra la violencia en las gradas, sino también para incrementar la protección de la Ley 19/2007. Puede ser aplicando con un criterio de “tolerancia cero” similar al que ahora se pretende los insultos y amenazas tan frecuentes, o incorporando en la misma medidas reforzadas, preferiblemente acompañables de una reforma del Código Penal que incorpore una protección preferente de los árbitros (muchos son agredidos cada fin de semana) que realmente no es necesaria, sino que “sólo” precisa de una interpretación del art. 24.2 a favor de los mismos (así lo propusimos desde el Comité aragonés): si el árbitro es agente delegado o participa en el ejercicio de funciones públicas (como es la disciplina deportiva, conforme a la Ley del deporte y las Leyes del deporte autonómicas), debe considerársele autoridad y condenarse por “atentado” a los agresores y no por falta o delito de lesiones. Pero ahí no veo yo afán de “tolerancia cero” todavía.

P.D. Si alguien quiere consultar más comentarios sobre este tema, puede acceder a mi entrevista en RADIO MARCA (http://www.ivoox.com/deportes-violencia-futbol-11-de_md_3843753_1.mp3?t=laigo5ihdaeqpw%3D%3D) y a mi comentario en IUSPORT, entre otras (http://iusport.com/not/3869/las-respuestas-al-enfrentamiento-frente-atletico-riazor-blues/)

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